Entrevista a Teff

De pequeña no sentía que mi historia hubiese sido dura. Tomaba con naturalidad los hechos que ocurrían,  porque en Colombia esas cosas pasaban . Cuando llegué aquí, aprendí que, no eran situaciones de normalidad, por lo que tenía que tener tacto al contar mi historia, o pensar en no contarla , porque así no sentían lástima por mí, al escucharla.

Yo crecí en ambientes opuestos, la familia de mi padre era una familia de esas que en sur de América se hacen llamar blancos, católicos, y de clase media alta. La de mi mama, por el contrario ,era una familia muy pobre de mestizos. Eran gente que venía huyendo de las guerras civiles del campo a comienzos del siglo pasado.

Mis padres se separaron cuando yo tenía unos cuatro años. Papá me pagaba un colegio católico privado y podía irme a su casa cuando yo quisiera. En su casa,  yo tenía tres habitaciones, una para dormir, una para los amigos y otra de estudio de pintura y para cosas del colegio. Por el contrario, en casa de mamá dormíamos: mi hermana, mi mama y yo en un colchón en el suelo, porque ella no podía comprar una cama.

En casa de mi mamá,  mis amigos no llevaban zapatos. En el edificio había muchos casos de violencia: a mujeres,  hombres y niños. Al papá de mi amiga del primero lo balearon en el jardín del edificio a unos pocos metros de la puerta de su casa por un supuesto delito pasional. Esto cuando teníamos 10 años. Ella lo vio, y yo tuve que salir saltando el charco de sangre que le salía de la cabeza para no mancharme el uniforme.

Cuando yo tenía 12 años, mamá decidió que se venía para acá con Javi, su nuevo novio, porque nos iban a quitar el piso, en donde vivíamos nosotras tres, mis abuelos, mi tía, mi primo y el hermano de mi mamá, mi tío, que era sicario.

Empezó a meterse en asuntos complicados, se le empezó a liar todo y a la única persona a la que se lo contaba todo era a mamá, por lo que ella era la única consciente de lo que iba a pasar. Venían a casa tipos que lo buscaban, hablando cosas raras.

Mi papa tampoco estuvo  ausente, de hecho, pasaba mucho tiempo con nosotros porque quería sacarnos de eso.

Mi madre y su pareja, entonces vinieron a España pidiendo una asilo político.

Los dos solicitaron el asilo y se los aceptaron a él. Tuvieron que casarse, para que mi madre pudiera ir. Posteriormente por reagrupación familiar  vinimos nosotras en 2008, cuando tenía 14 años. A mi tío lo asesinaron a los 3 meses de que ellos se vinieran a España.

Tarde años en llegar a sentirme adaptada y bien en España. Y como que sentirse bien llega a significar el desarraigo. He empezado a crecer y estoy buscando  esa sintonía entre mis raíces, las que tengo, las que no me enseñaron y son mías, y las nuevas.

2019-03-14T11:49:35+00:00

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